Robótica, made in México
Jhoana Ivonne Ortiz Montes / Fernanda Huicochea
No cabe duda que para la ciencia no existe edad, ni rol social y ejemplo de ello fue el encuentro de Mini-Robótica que organizó el instituto Politécnico Nacional (IPN).
Maestros, alumnos de secundaria y vocacionales, padres de familia e incluso trabajadores de intendencia, aplaudieron y se asombraron de los inventos present ados en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica de Culhuacán (ESIME).
Mario Ponce Flores, coordinador del evento mencionó que todas las escuelas a nivel medio superior del IPN fueron invitadas al encuentro, principalmente las del área de físico matemático, además de las secundarias técnicas del país.
A los ganadores del primer lugar se les prometió el apoyo necesario para asistir al concurso a nivel nacional que se realizará en Querétaro. Los demás participantes recibieron como premio libros de electrónica, física, matemáticas, dependiendo del grado escolar de los participantes, así como un reconocimiento.
Robots con desperdicios
Utilizando la imaginación y aparatos descompuestos, jóvenes de la escuela Técnica No.52 construyeron "El minibrazo mecánico", con lo que ganaron el primer lugar a nivel secundarias.
"Este minibrazo sirve para trasladar objetos de un lugar a otro, sea el que sea, pero tomando en cuenta que es un prototipo. Está realizado con propósito industrial", mencionó Aída Bautista representante del equipo.
Comentó que lo crearon con ayuda económica de sus padres pero que también utilizaron partes de computadoras o radios que ya no servían.
Entre los finalistas de esta categoría está la secundaria Técnica No. 1 con el proyecto de un "simulador de Sismos". Sus autores, Osiris Rodríguez Pineda, de sólo 13 años de edad y otro compañero, se enteraron por sus profesores del concurso. La idea les surgió primero de fijarse en los problemas de la comunidad, la sociedad y en libros viendo que existían sólo máquinas simples para poder detectar los sismos.
Dos poleas, madera, cuatro émbolos, dos motores de corriente directa, una banda, entre otros, son materiales que utilizaron en la elaboración del "simulador de sismos".
El luchador
En medio del certamen se realizó una lucha de robots y sus porras. Este concurso provocó un mayor escándalo en el público quienes gritaban frases como "duro, duro" o "sí se puede, sí se puede" y, no podía faltar el huelum de una vocacional contra otra.
Risas, gritos y aplausos sonaron al unísono cuando se anunció el resultado de que a nivel medio superior en la categoría de "Robot luchador" ganaba la Vocacional No.3 con el "Robo Poli 3000" que se enfrentó a "Gedioteidor" de Vocacional No.1, en la semifinal.
Marco Antonio Carrasco Pacheco, uno de los tres integrantes del primer equipo dijo que el objetivo del concurso era sacar al contrincante del pódium, que su carrito funciona a través de moto reductores y controlando el giro por medio de un control remoto.
Los materiales también fueron de desecho: motores de carros Hot Wheels. Para terminarlo se tardaron dos meses y lo adornaron con calcomanías de Monstter y Rolling Stones , ¡muy moderno!
A Marco Antonio, Hugo Hernández Pineda y Eduardo López, quienes estudian sistemas digitales, más adelante les gustaría estudiar y trabajar en una rama relacionada con la automatización. A sus 17 años piensan en algo más importante que el asistir a una fiesta.
Por su parte Carlos, quien representó al Gedioteidor, señaló que los que les faltó fue aumentar la tracción e instalarle llantas más grandes. "No me siento desilusionado porque es nuestro esfuerzo y pudimos llegar al segundo lugar", dijo con una gran sonrisa.
Diversión para todos
La profesora y juez de este concurso, Angélica Ruiz Márquez habló sobre el reglamento. Éste se basa en dos puntos principalmente: la presentación no debería pesar más de 3 kilos, un máximo de 20 centímetros de diámetro. Si el robot no se mueve por más de 30 segundos perdía un punto, lo mismo si dañaba la pista.
Se calificó la potencia, el peso, las dimensiones, habilidad para poderse mover y sacar al contrincante, con 3 o 2 veces ya era suficiente.
Al final, se realizó la competencia de "Carrito seguidor de línea", a nivel superior.
El total fueron 180 participantes para esta categoría y sólo 13 finalistas, entre éstos la anfitriona ESIME Culhuacán con el "Cecuahuatli". Sus creadores fueron dos alumnos del área Comunicaciones y Electrónica, Guadalupe Tamayo Ramos y Abraham Hernández Segundo, quienes a sólo 30 minutos de la final todavía se encontraban haciendo las últimas pruebas y ajustes para su carrito.
El "Cecuahuatli" está fabricado con llantas de dirección y tracción trasera independiente, en la parte delantera una rueda loca, controlada por un "pig" (un programa), y con la ayuda de 2 sensores en la parte delantera, para detectar el blanco.
Guadalupe comenta que el material que utilizaron fueron "llantas de carritos convencionales recubiertas por fomi, placa universal común y corriente que usamos para electrónica, circuitos integrados, resistencias, diodos, 4 pilas doble AA recargables conectadas 2 en serie y 2 en paralelo. Gastamos de 200 a 300 pesos".
Un proyecto que ya se había trabajado desde hace 6 meses y se fue perfeccionando con asesorías de profesores de esta facultad.
Maestros y alumnos coincidieron en la importancia de este tipo de encuentros en escuelas de la ciudad de México y señalaron que se debería dotar de más recursos para la ciencia, en lugar de utilizarlo en onerosas campañas políticas.
"El mundo se rige con base en la ciencia y sin la ciencia no habría ningún cambio, no tendríamos una calidad de vida que cada individuo aspira", opinó Guadalupe Tamayo.
Aunque la clausura del evento se vio marcada por algunas fallas técnicas, al final, todo fue exitoso. Sobre todo porque una vez más, el IPN acercó a jóvenes de todas las edades a ese mundo maravilloso que es la ciencia y el conocimiento.
Año 4 Num. 48 Fecha de publicación: Mayo de 2006 |